En la escuela se cuentan cuentos y se enseñan verdades

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Entre las funciones de la escuela no se encuentra el adoctrinamiento ni el engaño: el cuento es cuento y la verdad verdad.

La escuela tiene múltiples finalidades y funciones:

* ofrece instrucción, es decir, ciencia y cultura;

* habilita las estructuras o herramientas mentales de trabajo;

* dispensa una enseñanza ética de normas;

* a la vez en la escuela el niño accede a la primera socialización, la intermedia, la que une familia y sociedad adulta;

* tiene trascendencia también el que en la escuela el niño aprenda el sentido de la autoridad, no sólo para acatarla y respetarla, sino también para ejercerla.

¿Qué lugar tiene la religión en este caleidoscopio formativo?


Como hecho vital, no tiene ninguna importancia para el niño. Es un medio más para "religar" normas a algún sustrato que las dé un fundamento, ya que normas "porque sí" son mal aceptadas por el niño.

Es la traslación de la autoridad, especialmente la paterna, a instancias que conectan bien con el mundo mágico en que se mueve el niño.

El niño, si se puede admitir la comparación, desarrolla en su crecimiento las mismas etapas por las que ha pasado la humanidad (filogénesis).

Uno de esos estadios tiene que ver con el miedo a lo desconocido –etapa de los miedos--; otro es "creerse", vivir, sentir los cuentos que oye.

Sin embargo cuando comienza a desarrollar sus propias capacidades intelectuales, la mayor parte de los cuentos derivan en eso, cuentos, y acepta de ellos la "sensación" que le produjeron.

El "cuento" de los Reyes Magos podría ser la concreción más exacta del proceso que engloba cuentos y religión contada: ¡los reyes magos son los padres!. De esa pérdida de la virginidad mental vivida con un cierto traumatismo por el niño, no siente ni que le hayan engañado ni que "aquello" fuese mentira. Mientras "fue", fue verdad.

Pero ahora ya piensa como adulto, vive como adulto, se comporta como adulto. Es curioso que esto lo diga Pablo de Tarso y sin embargo trate por otros caminos de "introducir" en la mente nuevos cuentos para sustituir a los antiguos.

No, los "cuentos religiosos" tienen otra consideración: son un sustento impositivo, tanto por parte de las personas que los contaron, que continúan practicando los ritos conexos, como por el elemento añadido, las normas morales a ellos adheridas.

Rito y normas son "ahora" el sostén del cuento, lo cual ya es un proceso a la inversa.

Fuente: Periodista Digital

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