Precesión en la Vida y en los Negocios

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En muchas ocasiones nos encontramos en situaciones en las cuales no somos conscientes del impacto que provocan ciertas acciones o decisiones que tomamos. Puede ser que nuestra decisión no tenga mayor repercusión, sin embargo, hay veces en las cuales las consecuencias incluso pueden ser inimaginables, aun cuando en apariencia no fuera así. Y es aquí donde es importante conocer el concepto de PRECESIÓN.

Precesión es un concepto que tiene su origen en la física y fue definido por el Dr. Buckminster Fuller. La precesión se produce cuando un cuerpo en movimiento interfiere con otro cuerpo también en movimiento, en un ángulo de 90°. Dicho de otra manera, hacemos algo y en un ángulo de 90° ocurre algo mucho más importante. Cuando algo en movimiento se dirige a un objetivo específico, los sucesos precesionales, los que suceden a 90°, son mucho más trascendentes.


El ejemplo clásico para entender este concepto es el de la abeja. Si le pudiéramos preguntar cuál es su función, probablemente nos diría que producir miel. Sin embargo, la acción de libar el néctar de flor en flor, hace que la abeja polinice. Y gracias a dicha polinización se da la reproducción de las flores. Sin las flores, sin la vegetación no sería posible la vida sobre la Tierra, ya que ellas se encargan de la producción de oxígeno. Si lo ves en perspectiva, quizá ahora caigas en la cuenta de que podemos vivir sin la miel pero no sin la vida vegetal. Esto es precesión. Un acto de mayor trascendencia que el que podemos apreciar o comprender en el mismo momento en que realizamos nuestras acciones.

Para que la PRECESIÓN se de hace falta un factor in-dis-pen-sa-ble: ¡la ACCIÓN!

Y como todo en la vida, también la precesión puede ser tanto en sentido positivo como negativo. Si lo pensamos por un momento, podemos reconocer cual tipo de acciones pueden crear PRECESIÓN POSITIVA: generosidad, caridad –una simple limosna, el permitir que un muchachito en el alto del semáforo te limpie el parabrisas y tú le des una moneda-, honradez, innovación, donativos, nuevas oportunidades a quien las necesita, precios más bajos en los productos o servicios que ofreces, etc., y que además pueden conducir al ALTRUISMO y a la ABUNDANCIA. Por el lado de las acciones negativas podemos encontrar: avaricia, egoísmo, deshonestidad, mezquindad, pleitos, fraudes, precios más altos de lo que realmente podríamos cobrar sanamente, etc., y que finalmente conducen a la escasez y la avaricia.

Las personas que buscan trascender con su hacer (grandes ejecutivos, los grandes empresarios, tu mismo estimado lector, o yo) sin importar lo que hagamos, somos como abejas que buscamos la miel/beneficios/dinero/trascendencia y que al jugar al juego de ganar-ganar, creamos riqueza derramando miel a nuestro alrededor. Y esto lo hacemos añadiendo valor a todo lo que hacemos.

Goethe dijo alguna vez:

"Si piensas que puedes o sueñas que puedes, comienza. La osadía posee genialidad, poder y magia. Atrévete a hacer y el poder (de realización) te será dado".

Incluso Henry Ford decía:
"Tanto si piensas que puedes como si piensas que no puedes, en ambos casos estás en lo cierto".

Y quizá sin que conscientemente me de cuenta –tal como la abeja-, el hecho de publicar este artículo sea un acto precesional positivo. Sólo lo sabré a través del tiempo...

Fuente: Rafael Bravo Puga

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