Obesidad y vuelos

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A finales de 2008 una compañía aerea tuvo que pagar una indemnización de 8000 euros a un pasajero con sobrepeso que había sido humillado y obligado a pagar el otro asiento que debía ocupar.


La obesidad es una enfermedad creciente y preocupante en un mundo que no está preparado -o no quiere estarlo- para cubrir a sus necesidades..


En un tono humorístico, el sitio Lun.com dice que la epidemia mundial de obesos amenaza con llevar a la quiebra a aerolíneas.
La imagen de una persona entrada en kilos de más es cada vez más común y los esfuerzos que tienen que hacer para entrar en la ropa o en una silla o por una puerta ya no son sólo material para estudios alarmantes.

Ahora también son un problema comercial de gran tamaño.

La BBC de Londres cuenta que según un estudio hecho por el gobierno de Estados Unidos, las líneas aéreas desembolsan cada vez más dinero en el intento de acomodar a los pasajeros talla XXL.

En números concretos: esta enfermedad les cuesta a las compañías aéreas del mundo al menos unos 275 millones de dólares anuales, porque les obliga a usar más gasolina para poder despegar cargando tanto peso extra y a ocupar asientos sin que los mismos sean pagados.

El problema no es menor y mientras algunos se inclinan por tratar de cambiar los hábitos alimenticios y por recalcar los terribles problemas de salud que van de la mano de la gordura a nivel mundial; para otros se debe atacar a los bolsillos excedidos de peso.

Un ejemplo de esto es la compañía Texan Southwest Airlines que comenzó a cobrarle doble a los pasajeros obesos, pero hasta esta parte salvo caso aislados ninguna otra ha seguido su ejemplo como medida comercial.

En el año 2005, la compañía aérea Air France obligó a un pasajero con sobrepeso a pagar el coste del segundo asiento que necesitaba ocupar y le humilló moralmente debido a que –según alegó la empresa- el vuelo estaba “saturado”.

De acuerdo con la sentencia de un tribunal de Gran Instancia francés, en el año 2007, al pasajero se le debieron devolver los 500 euros del sobre-costo que pagó y sería indemnizado con otros 8.000, por daños morales.

La realidad es que, al igual que en otros medios de transporte, los asientos de los aviones no están pensados ni preparados para albergar un cuerpo obeso.

De hecho, algún que otro obeso se sorprenderá al saber que lo de los servicios plásticos a bordo de los aviones no tiene que ver sólo con una medida de prevención ante posibles ataques terroristas.

Hoy en día, varias aerolíneas usan los cubiertos plásticos como forma de compensar el peso de quienes usan los tenedores y las cucharas con mayor frecuencia que lo recomendable.

Fuentes: Lun.com y diario El Mundo

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