Ni la moral ni la ética son patrimonio cristiano

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Es ésta, la regeneración moral, una de las muchas pieles con que la religiosidad actual y más en concreto la católica, pretende disfrazarse. Otras son unirse al clamor universal del "no a la guerra", "los pecados ecológicos", etc. Predican una nueva regeneración moral... ¿Será que la que han aventado durante 19 siglos ha quedado en entredicho, por vacía y estéril?

No se dan cuenta de que el ciudadano occidental, que ha conseguido un determinado grado de cultura y bienestar, lo que YA NO ACEPTA es esa fuente sagrada, el Dios que es su dios, de donde quieren extraer la moralidad; fuente cuyas aguas han sido de prepotencia, manejo de conciencias, feudalismo ideológico y que pretenden les sirva ahora para perpetuarse como nuevo referente de moralidad.


Sólo es duradero lo que se funda en la naturaleza inmutable del hombre. Lo otro es superficial, circunstancial y las más de la veces oportunista.

El judeo-cristianismo todo lo secuestró y lo impregnó de la baba crédula; al desprenderse tal cobertura pegajosa, se fue parte del contenido. De las tragedias europeas de siglos cercanos tiene gran parte de culpa el fundamento moral que pretendieron imponer. ¡Y aún hablan de lo mucho que debe Europa al cristianismo!

Sus postulados morales, aunque coincidentes con los postulados racionales, no eran "del hombre" y de ahí tanta incultura popular, tantas guerras, tantas divisiones, tanta ruina...

Si recogemos algunas "manifestaciones humanistas", "postulados" esenciales en los que se asienta tanto la vida estrictamente personal como la convivencia humana podremos ver que nada tienen que ver con enunciados crédulos. Son principios de Ética Humanista. Y si esto suena a parcialismo, digamos "ética humana".

1. Fundamento primero: Tratar a los demás como quisiéramos ser tratados.

2. Respeto a la vida humana como bien inalienable y primario.

3. Responsabilidad individual en la toma de decisiones, actuaciones y también negligencias.

4. El fundamento de la ética está en el hombre, como persona, ser racional y sujeto de derechos y obligaciones

5. Conciencia de nuestra dependencia e interrelación social.

6. Respeto a todos los seres vivientes

7. Reconocimiento de que el hogar y la familia son el ámbito primero de formación e impregnación de los valores en el niño.

8. La dignidad humana está por encima de sistemas y organizaciones judiciales y penales.

9. La diferencias étnicas y raciales no pueden dar origen a discriminaciones sociales.

10. La compasión y el perdón han de seguir un camino paralelo a la justicia, sin dar cabida ni salida jamás a los sentimientos de odio.

11. El sentimiento de solidaridad ha de ser el lazo que nos una a los demás.

12. El derroche y abuso de recursos de unos trae aparejada la pobreza y miseria de otros.

13. Si algún estamento social ha de tener consideración prioritaria, éste ha de ser el de los niños.

14. Ancianos, pobres, disminuidos, exiliados y abandonados han de tener su lugar no sólo en la conciencia individual sino en la consideración y atención social.

15. Ser ciudadanos implica consideración igualitaria dentro del orden político constituido.

16. En las relaciones laborales, ha de primar la equidad y jamás la explotación.

17. Hombre y mujer, dentro de la sociedad, tienen la consideración de personas, sin otra diferencia más que la emanada del psiquismo y de su naturaleza sexuada

18. Respeto mutuo, justicia como norma, y paz como escenario de convivencia

19. Proscripción de la opresión, de la tortura y sobre todo de la muerte como medios para fines políticos o sociales.

20. Convencimiento de que la violencia jamás resuelve las diferencias, es más, crea otras mayores.

21. El diálogo ha de ser siempre la vía fundamental para la solución de los problemas

22. En un orden social y económico justo cada individuo tendrá la oportunidad de desarrollar sus aptitudes

23. La comunicación y el conocimiento de los hechos por los medios técnicos disponibles hoy día ha de sujetarse a normas de fidelidad y verdad, desenmascarando los prejuicios y las descalificaciones

24. El ansia de poder, el afán de dominio, la codicia, la búsqueda compulsiva de prestigio o dinero, la explotación del sexo, la opresión del conciudadano... han de ser considerados como lacras o trastornos psíquicos y jamás la sociedad consentirá que se erijan en principios de conducta.

25. Es preciso trabajar por un cambio de mentalidad respecto a la relación del hombre con su entorno natural, para lograr un equilibrio entre las necesidades del hombre y la preservación del medio ambiente.

Todo ser humano de buena voluntad está de acuerdo con estos enunciados. ¿Alguien ve necesario un garante divino, un fundamento sobrenatural e intermediarios sacros para su cumplimiento? El hombre se basta a sí mismo; hace falta que la sociedad se haga también humana y se someta al imperio de la ley justa.

Fuente: Humanismo sin credo

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