Cuánto costó ser "madre de Dios" y el verano del año 431.

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No es nada edificante saber que muchas ideas de los primeros concilios --es decir, casi todo lo que hoy día creen los cristianos-- son fruto de presiones, amenazas, palizas, destierros, persecuciones e incluso guerras.

Todo ello está documentado y basta con escarbar en "su" historia, la "intrahistoria criminal del cristianismo" (Habrá quien llege a decir que también de estos medios se vale Dios, el Espíritu Santo, para establecer la verdad. La credulidad tiene esas cosas).


En Nicea (325) fue decisiva la presencia amenazadora del Emperador, a la vista de tanta discordia; en Constantinopla (381) Teodosio I, con su autoridad "teológica", sancionó las decisiones del Concilio como válidas; en Efeso (431) Cirilo aportó el indiscutible argumento del palo y la zanahoria: dádivas sin cuento y un grupo de monjes "convincentes" para ayudar a la aprobación de las propuestas "ortodoxas"; también en Efeso (449) Dióscoro llevó a otro grupo de presión para que los obispos firmaran en blanco y además pateó y propinó una paliza al opositor Flaviano; en Calcedonia (451) también actuaron de forma convincente la presión, el chantaje y la compra de votos.

En fin, que el "credo" y demás verdades fundamentales no son una profesión de fe sino más bien un prodigio. Prodigio, eso sí, ¡de malas artes, corrupción y podredumbre cultural! ¿Finalidad? La del sano propósito de controlar la Iglesia recién nacida cuya sede estaba en alero.

No resultaría hoy día nada edificante desenterrar la historia de violencia y muerte con que nació el credo cristiano. Sin andar con rodeos y dicho abiertamente, el fundamentalismo cristiano, del cual es reflejo el actual islamista, se ejerció mediante una guerra de exterminio contra los "paganos, incluso contra quienes, desde dentro, pretendían una vivencia espiritual desligada del poder. Buscaron el refugio seguro del poder, en vez de elegir la vía del debate y la razón.

Hubo quienes intentaron atraer e integrar al paganismo dentro de la Iglesia por la vía de la apologética como Filón, Minucio, Justiniano, Clemente, Orígenes, incluso Agustín. Su fracaso o lentitud condujo al otro método, el de la fuerza y la destrucción. Ni más ni menos que lo sucedido a los dos años de la toma de Granada: el cardenal Cisneros no se anduvo con chiquitas, frente al bonachón y pusilánime Fernando de Talavera, querido hasta por los moros.

De la antigüedad desaparecieron casi todos los textos de Celso, Juliano, Porfirio, Libanio, Cecilio, Luciano y tanto otros cuya obra propició la desaparición del mismo nombre; destruyeron bibliotecas, liceos, centros de estudios; quemaron templos o los transformaron en iglesias o almacenes; asesinaron a sabios, matemáticos, filósofos... Si algunos aspectos se conocen del pensamiento pagano es gracias a las citas que ellos mismos aportaron para raerlos de la historia, citas que recogen un saber bastante más racional que el de quienes los persiguieron.

Detengámonos, aunque sea de pasada en uno de los episodios más sabrosos de la historia eclesiástica como fue el sucedido en el verano del año 431 en Éfeso, costa O de Turquía, frente a la isla de Samos. Protagonistas, Cirilo y Nestorio. Estaba en juego la preponderancia espiritual de Constantinopla, Alejandría y Roma.

Los resultados son bien conocidos y la ocultación del proceso también. Se han llegado a conocer las personas compradas, sobre todo eunucos de la Corte Imperial que tanto poder tenían sobre sus "amos", y cuánto dinero costó aquella verdad. Es cierto que, desde entonces, tenemos la inmensa dicha de conocer que la Virgen María es madre de Dios y que en Jesucristo hay dos naturalezas pero una sola persona. El término “cirílico” debiera haber pasado a la historia como sinónimo de corrupción, extorsión, chantaje, compra de voluntades... por medio de lo que en latín llamaban “bendiciones” y en griego “euloguiai”).

Quedémonos con citas de su historia:
El “egipcio” [Cirilo] ha podido así cegar a todo el mundo con sus regalos, de tal manera que él, que ha cometido mil fechorías, puede volver a sentarse en su trono y el hombre inocente [Nestorio] ha sido enviado a un monasterio.

Y el costo que dejó exhaustas las arcas de la Iglesia de Alejandría:
- 16 struthiones (¿relacionado con diminutivo de avestruz?)
– 10 persoina (¿regalos persas?)
– 6 tabulae maiores (mesas grandes)
- 22 mensalia (juegos de mesa )
– 12 para puertas (in osteis)
– 30 velos para asientos (in cathedris)
– 14 cathedrae eburneae (sillas o tronos de marfil)
– 4 scamna, 28 scamnalia y 8 scamna ebúrnea (taburetes, algunos de marfil)
– 24 tapeta (alfombras)
– 25 nacotapites (alfombras de lana)
– 24 bila (velos)
– 18 cortinae (cortinones para puertas)
– 14 bilatapeta (¿?)
– 22 acubatilia (cojines)
–100 solidi(monedas de oro, en total 455 g de oro).
- 1.380 libras de oro. Exorbitante cantidad según cálculo actual (327 g/libra, 421,3 kg. de oro) en monedas y objetos preciosos.

"¡Ah, quanto ti costò l'avermi amato", que diría el de Ligorio. Díganle hoy al Sr. Rouco que rescate Sagradas Eucaristías por tales vías: pagará con el silencio, el lamento y la ira, pero los céntimos serán para los metros edificables en sus Seminarios y Minivaticanos.

Fuente: Humanismo Sin Credo

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