Pasos hacia un buen hábito de trabajo fuera de la oficina

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Su portátil seguramente fue diseñado para trabajar desde donde sea. No obstante, tener la autodisciplina apropiada para trabajar desde fuera de la oficina es harina de otro costal.

Muchos empresarios y ejecutivos asocian el entorno de oficina con el compromiso de trabajo. Así pues, les preocupa que ellos (o sus empleados) puedan ser más o menos diligentes a la hora de trabajar desde casa o desde una habitación de hotel.


Pero mantener un buen nivel de autodisciplina fuera de la oficina es sólo cuestión de programar bien las cosas. A continuación se exponen algunas estrategias de distintos expertos.

Conózcase a sí mismo (y sus hábitos de trabajo). Este principio filosófico adquiere una dimensión especial al reflexionar sobre la disciplina al trabajar fuera del entorno de oficina. ¿En qué situación considera que es usted más productivo? ¿Cuando tiene mucho tiempo por delante o cuando debe cumplir con una fecha de entrega ajustada? Ser consciente de qué circunstancias activan mejor su rendimiento puede ayudarle a establecer patrones y sistemas de trabajo que le ayudarán a ser más autodisciplinado.

Lleve detalladas listas de tareas. Tanto si lo que prefiere es ir por delante, como saltar a la acción en el último momento, llevar una lista con todas las cosas que tiene que hacer resulta particularmente necesario al no trabajar en una oficina, ya que no habrá nadie a su alrededor que le recuerde qué se está haciendo. Pero, sabiendo en detalle qué tiene que hacer y cuándo le ayudará a seguir motivado y a mantener la atención en lo que hace. No importa cómo lo haga, si utiliza un PDA o una agenda, programe sus actividades casi como si fuera una manía.

Créese un espacio de trabajo cómodo. Esos anuncios en los que aparece un hombre de negocios confortablemente echado en la cama de un hotel, con el teléfono móvil en una mano y una calculadora en la otra, forman parte de otro mundo. Para tener disciplina al trabajar fuera de la oficina, a menudo es necesario un escenario que represente un ambiente de trabajo.

Conciba el tiempo de otra manera. Una de las mayores dificultades en pro de la autodisciplina fuera de la oficina es el tiempo, o más bien, la ausencia de un programa continuo de actividades, como por ejemplo reuniones y comidas de negocios. Esto puede desembocar en momentos de inactividad y, posiblemente, lapsos en la productividad.

Programe por adelantado para sacar el máximo partido de esos minutos que sobran por aquí y por allí en pro de una disciplina implacable. Muchos aeropuertos se han dado cuenta de lo importante que puede ser trabajar cuando hay tiempo y ofrecen estaciones de trabajo para que las personas en viaje de negocios puedan aprovechar las horas libres entre trasbordos. Del mismo modo, también puede leer un artículo de negocios interesante mientras su vuelo aún es el décimo en la lista de despegues. Lisa Kanarek, fundadora de HomeOfficeLife.com, nos sugiere recortar artículos de interés en lugar de hojear toda una revista. Pesa menos y es la mejor manera de centrarse en aquello que de verdad nos interesa.

Que fluya el papel. Trabajar fuera de la oficina a menudo implica disponer de un espacio limitado, lo que contribuye a que sea fundamental administrar bien el papel.

Archive los documentos que haya terminado de mirar y recicle los que sobren. Tal y como apunta la Sra. Jasper, no hay nada más desmoralizador y más perjudicial para la autodisciplina que una pila de papeles en la que no se sabe qué es importante y qué está ahí desde 1998. «El simple hecho de deshacerte de cada hoja de papel prescindible puede levantarte increíblemente la moral», afirma.

Mantenga contacto con su oficina, pero con sensatez. Comunicarse con los compañeros de la oficina no es sólo fundamental para la mecánica laboral, sino que hablar con otros puede también ser muy positivo para su autodisciplina. Aunque no los pueda ver, hablar con los demás compañeros de la empresa le recordará que ellos también cuentan con usted. Pero sea realista. Si bien con unas personas será conveniente hablar con frecuencia, con otras tal vez sea preferible no hacerlo, ya que a lo mejor tardará una hora en explicarles un problema que no debería llevar más de dos minutos. «Tienes que determinar el nivel de contacto que más se adecue según tu situación», explica la Sra. Jasper. «Los problemas de comunicación se magnifican cuando no se trabaja en una oficina».

Sea consciente del peligro de postergar el trabajo y evite esta situación. Dejar ciertas tareas necesarias para más tarde es dañino para la disciplina, especialmente si se trabaja fuera de la oficina. Una cosa es segura, y es que no habrá nadie físicamente cerca para ayudarle a volver a ponerse en marcha. Además, las tareas que se van difiriendo continuamente hasta que llegan a convertirse en una pesadilla terminan por agotar un tiempo que en realidad debería estar dedicándose a otras responsabilidades, así como pasan a ser una carga que fomenta la desesperación en lugar de una autodisciplina constructiva.

Fuente: telmex.com

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