La Costosa Distracción

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La gente feliz completamente no escribe, me queda claro, y mi mejor amigo me lo ha recalcado mucho tiempo.
La gente bonita, las familias con fotos de sus viajes enmarcadas en sus costosas salas, los empresarios cuyo minuto de su vida vale mucho, las mamas que tejen, los artistas que tienen sesiones de fotos, las recién casadas que están comprando cosas para adornar su nueva casa del Pedregal…

Todos ellos no escriben.


Pero hoy no estoy segura que sea por una felicidad perfecta y completa (misma que hoy me atrevo a cuestionar). Ellos quizá no escriben porque no quieren y punto. O porque no saben que pueden hacerlo, o porque han encontrado otra forma de "sudar" lo que necesitan, o mas bien lo que no necesitan.

Pero yo no soy ninguno de ellos.

Y además, creo firmemente que la incomodidad es la que nos mueve, la que le da un sentido a nuestra existencia. Esa pequeña o grande "falta de" que nos da una tarea, una esperanza, un mañana.

Quizá al empresario le falta mas dinero y está claramente trabajando en ello. A la bonita una nueva falta, a la mama otro hijo y a la recién casada ese cuadro que vio un dia en su viaje a las Islas Polinesias y no ha podido encontrar.

La vida solo tiene sentido cuando nos queda algo por hacer.

A mi me queda mucho.

Y quizá por eso me gusta tanto escribir.

Hoy… hoy me apretó mucho mi ropa. No cupe.

Y me percaté de muchas cosas. Primero, de la necesidad de identidad que todos los seres vivos tenemos, misma que solamente los hombres podemos DECIDIR.

También de la comunidad. Porque invariablemente la identidad elegida conlleva a una determinada comunidad. Hay algunas en las que podemos fluctuar sin ningún problema como para mi seria la de las rubias o las castañas, la de las imprudentes o las intransigentes. Creo que cualquiera podría albergarme por un rato sin molestarme.

Sin embargo, me conflictúan mucho las comunidades llamadas "tallas". Y hoy la talla en la que decidí estar me dijo "ya no cabes aquí".

Me molesta, y mucho.

Me incomoda sobre todo reconocer mi responsabilidad en ello. Saber que no me acordé de eso cuando tuve una nieve de chocolate en frente. Entonces lo relacioné con otras cosas de la vida, y me percaté que una distracción siempre tiene repercusiones, claro, unas mas trascendentales que otras.

A esto quería llegar, vaya preámbulo no?

Pero es real la latente necesidad de enfocarnos cuando algo nos importa. Hay precios caros. Mismos que muchas veces no valuamos hasta que nos percibimos fuera de aquel grupo en el que queremos estar.

Eso que yo sentí hoy, seguramente lo sintió (aunque en diferente magnitud) el chavo que después de una super peda amaneció en el hospital con las piernas amputadas por un accidente y dejo de pertenecer al grupo de "los que caminamos" al del grupo de "los que usan silla de ruedas".

Fue una distracción.

O la chava que la prueba de embarazo dio positivo en el momento inadecuado y la movió al gupo de "las mamas en proceso". Se distrajo.

Y muy seguramente se sentían cómodos en sus anteriores comunidades, y funcionaban, y los hacía felices, o al menos los movía en una zona de confort. Y muy probablemente lo puedan volver a hacer en su nueva vida, pero que necesidad tenían?

Y muy seguramente yo volveré a bajar pronto esos 4 kilos de mas, pero que necesidad tenía de volver a pasar por esto?

No me quiero volver a distraer, quiero mantener mi mente y todos mis sentidos enfocados a todo lo que me importa, no solo al ejemplo que cité el dia de hoy.

Creo que si algún día mi testimonio pediría consejos concretos este sería uno de los básicos: NO TE DISTRAIGAS!!.

Fuente: ElRhino

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