Verdades y mentiras de la medicina estética

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Ni el bótox es un material de relleno ni existe la depilación definitiva. En torno al mundo de la estética son muchas las ideas erróneas que se transmiten de boca en boca. Los dermatólogos esclarecen algunas de las más extendidas.

"El término exacto debería ser depilación a largo plazo", corrige Elia Roó Rodríguez, coordinadora de la Unidad de Dermatología Estética del Hospital Sur (Madrid). Es cierto que "con el láser se reduce eficaz y progresivamente el pelo en las zonas no deseadas, siempre que no sea pelo rubio o canas, pero nunca se consigue eliminar al 100%. De hecho, en algunas localizaciones como la cara, puede producirse la aparición de nuevo pelo".


Lo que también es mentira, según la experta, es que se trate de una técnica sin complicaciones. "Todos estos procedimientos deben ser realizados por personal entrenado y siempre bajo supervisión médica". Cada vez son más las personas que acuden a las clínicas estéticas en busca de una alternativa que le ayude a sentirse más conforme con su imagen y es fundamental que dispongan de toda la información necesaria (incluyendo los efectos secundarios y los riesgos).

Otra de las confusiones habituales consiste en identificar la toxina botulínica como un material de relleno, en los labios por ejemplo. Nada más lejos de la realidad, según los expertos reunidos en el 37 Congreso Nacional de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

Se trata de una sustancia derivada de una bacteria que bloquea las señales nerviosas que se emiten desde el nervio hasta el músculo, provocando así su relajación transitoria. En dermatología se utiliza para corregir las arrugas de expresión y la hiperhidrosis (exceso de sudoración). "No es cierto que te deje un aspecto 'congelado' o sin expresión, siempre que se utilice la dosis correcta y el médico realice la técnica adecuada de inyección", indica la doctora Roó.

Colágeno y ácido hialurónico
El bótox y la depilación láser son dos de las técnicas estéticas más demandas, además del peeling y rellenos como el colágeno y el ácido hialurónico. A diferencia de la toxina botulínica, estos sirven para restaurar y remodelar el volumen facial, no actúan sobre el músculo.

Pueden ser biodegradables (colágeno y ácido hialurónico) o permanentes, como la silicona. Los especialistas recomiendan los primeros porque son menos agresivos, provocan menos alergias y sus efectos pueden cambiar, ya que son reabsorbibles. A pesar de lo que se dice, "el colágeno no es el relleno más utilizado. Así fue hasta la introducción del ácido hialurónico a principios de los años 90. Lo sustituyó por ser más seguro y tener una duración más prolongada", señala Elia Roó.

Muchas veces, erróneamente, se atribuyen los labios gruesos y deformados al ácido hialurónico y esto es falso. La doctora Roó insiste en que "la mayoría se deben a la inyección de silicona líquida, un material de relleno permanente cuyo uso está prohibido".

En cuanto al peeling, sí es cierto que sirven para mejorar las manchas, las cicatrices del acné y las arrugas (si estás no son profundas), pero no mejoran la flacidez cutánea. Así lo explica la experta: "Pueden conseguir un cierto tensado, pero sólo exfolian la capa más superficial y los cambios en el colágeno son microscópicos".

Es fundamental que la persona conozca los posibles riesgos de la técnica estética a la que se va a someter. Para ello, el dermatólogo deberá explicarle todo sobre la técnica y aclararle las posibles ideas erróneas que, como las anteriores, se extienden con gran rapidez.

Fuente: El Mundo.es

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