Cristo, un mito más

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...y era un pueblo culto.

Muchas veces me he acercado a los griegos a lo largo de mi vida, Bachillerato, Universidad –entre otras naderías, cuatro años de lengua griega-- y cuanto más lo he hecho, más cercanos me han parecido. Eran gente como nosotros, eran gente que buscaban lo mismo, gente con los mismos problemas... Y entre sus pensadores, gente que buscaba saber más y ser felices sabiendo.

La creencia popular tiende a pensar que los antiguos eran ignorantes y supersticiosos que creían que sus dioses eran algo real. Pues no. Desde luego no los "productores de ideas". Los eruditos y pensadores eran conscientes de que sus dioses eran de naturaleza astronómica, incluso climática.



A nadie se le habría ocurrido pensar que tal dios hubiera nacido en Belén, hubiera trabajado con su padre, hubiera sentido necesidad de ir al campo a hacer sus necesidades, etc.

Platón y Sócrates estaban convencidos de que Zeus --ese dios del cielo que emigró de la India o de Egipto a Grecia-- no era una persona verdadera, aunque algunos dijeran que en Creta había una cueva donde Zeus nació y otra donde murió. No, nadie lo creía.

Hay que remarcar el hecho de que los pensadores griegos vivían dentro de un pensamiento global: su vida era filosofía, su arte era pensamiento, sus elucubraciones eran humanismo... Hoy la disgregación de saberes hace que un técnico en telecomunicaciones sea un patán en etimologías y un contable de una gran multinacional se crea a pie juntillas las más estúpidas supersticiones emitidas por un Canal televisivo evangélico.

Y, por otra parte, también estoy seguro de que el pueblo llano, ese pueblo griego ignorante, trabajador y ajeno a elucubraciones filosóficas, era gente piadosa, beata incluso, cumplidora de los ritos, enfervorizada con los misterios, pletórica con la alegría que proporciona la contemplación de tantas "hazañas" divinas. Tenían sus vivencias.

Pero yo me quedo con "la otra" cultura, la que prescinde de las vivencias. ¿Por qué? Porque cualquier idea es fuente inagotable de vivencias y en caso de tener alguna idea, prefiero que ésta sea real. No inventada y menos que me la inventen otros.

Las copias etimológicas.
Zeus, también conocido como "Zeus Pateras”, considerado con toda “lógica” como mito que era y no una figura histórica, toma su nombre de la versión india, "Dyaus Pitar." Dyaus Pitar, a su vez, hace relación al "Ptah" egipcio, y de Pitar y Ptah vienen la palabra "pater," o "padre." "Zeus" es igual a "Dyaus," que se transformó en "Zeos," "Deus" y "Dios." "Zeus Pateras," como Dyaus Pitar, significa, "dios padre". Insistimos, Zeus no tiene para nadie carácter histórico ni consistencia real, ni para los antiguos ni desde luego para los modernos.

Dyaus Pitar se convierte en "Júpiter" en la mitología romana, tampoco tenido como personaje histórico y real.

En la mitología egipcia, Ptah, el padre, es el dios-fuerza el invisible, el trascendente. Se hace presente entre los hombres como Horus, que es el Sol , representante visible de Ptah. Como nacido de Dios, trae la vida eterna a la tierra, el Prometeo de los griegos. Por lo tanto, el "hijo del dios" es realmente "dios sol". El nombre mismo de "Cristo" viene de la palabra "KRST" (como en Krishna), otro de los nombres del Sol (cfr. Hotema)

Horus fue llamado "Iusa, Iao, Iesu", otro "KRST" siglos antes de cualquier personaje judío con nombre semejante. Resulta lógico deducir que Jesús-Cristo es simplemente una repetición de Horus.

Según Taylor, el título "Cristo" en su forma hebraica significa "Ungido de Dios", por lo tanto "Masiah". Era también un título que se daba a todos los reyes de Israel. Y, por el lado de la engañifa, "fue comunmente asumido por todo tipo de impostores y de prestidigitadores y pretendientes a interlocutores sobrenaturales, [de tal suerte que] asumir ese título es considerado, en el evangelio, como un indicio de engaño".

Hotema indica que no se adoptó el nombre de "Jesús Cristo", formalmente y en su denominación compuesta, hasta después del I Concilio de Nicea, es decir, en el 325.

Numerosos topónimos y denominaciones de muchos otros personajes del Nuevo Testamento no son sino traducciones hebreas de los textos egipcios.

Por citar otra etimología, tenemos el caso del resucitado Lázaro, precisamente en Betania. Ya hemos hablado de ello en otros artículos. Los imitadores cristianos ni siquiera se tomaron la molestia de cambiar su nombre. "El-Azar-us" era la momia egipcia que Horus resucitó. Esta fábula precede al relato de Cristo en más de mil años, tiempo más que suficiente para que "circulara" por todas esas regiones, más dada la condición de la cultura egipcia como predominante. (Papá Noel con su arbolito frente a los Reyes magos benditos). Y no deja de ser otra alegoría más del Sol que resucita. De nuevo la fábula.

Betania, sitio de la multiplicación famosa de los panes, significa la "casa del pobre, casa de la aflicción" (Wikipedia). Allí se multiplicaron los panes, allí resucitó a Lázaro, allí descansaba Jesús, allí transformó Jesús el agua en vino... Lugar alegórico designado con textos que existían antes de la fundación de la ciudad. Su precedente es el "Bethanu” egipcio.

Satán. El enemigo principal de Horus - originalmente la otra cara o aspecto "oscuro" de Horus - fue "Set" o "Sata," de dónde viene "Satanás”. Horus lucha con Set del mismo modo que Jesús lidia con Satanás tras 40 días en el desierto. De nuevo el mito. Y otra vez el triunfo de la luz sobre la oscuridad o la vuelta del sol para relevar del terror de la noche.

Jerusalén. "Ciudad de la paz". Hay serias razones para pensar que esta ciudad recibió tal nombre prestado de otra “ciudad santa de la paz” citada en textos sagrados egipcios. Poca importancia tiene esto sabiendo que en América proliferan nombres como Toledo, York, Valencia, Cuenca...

Sólo que, lo que decimos, el A.T. y el N.T. son deudores de Egipto en un grado ni sabido ni admitido.

Fuente: Periodico Digital

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