Un experimento serio sobre el poder de la oración

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Trae a colación Richard Dawkins, en el libro del que estamos haciendo referencia (El Espejismo de Dios), un experimento sumamente curioso que considero oportuno relatar aquí.

Y es oportuno traerlo a colación para contrarrestar un tanto la tesis del libro de F.J. Ayala donde afirma que religión y ciencia siguen caminos distintos y su objeto no tiene interconexiones.

Negábamos tal afirmación y hoy insistimos en lo mismo: la oración es un modo de hacer que Dios "intervenga" en los asuntos terrenales... Es más, si no lo hiciera, si los fervientes crédulos no esperaran que Dios interviniera, si positivamente supieran que Dios no interviene en el mundo, la inmensa mayoría abdicaría de las filas eclesiales.


El experimento de marras, realizado por conocidos científicos y financiado por la Fund. Templeton, quedaba enunciado de esta guisa:

¿Ayuda a recuperarse a los pacientes el que se rece por ellos?

El paciente creyente, enfermo y doliente, pide con insistencia que recen por él. Todos lo hacen. Incluso hasta llegan a encargar misas o rosarios. El asunto, planteado con toda su crudeza experimental es: ¿Sirve de algo?

Dicen que fue Francis Galton, primo de Darwin el primero que analizó científicamente si rezar por las personas era eficaz. Él dedujo que siempre sería más efectiva la plegaria de toda una congregación que la de sólo los familiares: si caen enfermos, cientos de millones rezan por el Papa; millones por el Rey, por la Familia Real; centenares por el "pastor" hospitalizado... ¿Sirve de algo?

La pregunta no se realiza en términos de amiguismo o de afecto, dado que la intención del que reza es que su oración concluya en curación. Nada de brindis al sol ni flores por el difunto: "oraciones con obras son amores".

Es decir, si por cantidad fuera, estas personas deberían recuperarse en un tiempo proporcionalmente inferior a los demás. El recuento estadístico de Galton no halló resultados significativos. Francis Galton –y no fue en tono sarcástico-- hizo también el experimento rezando en diferentes parcelas de tierra para ver si las plantas crecían más y mejor, dado que muchos feligreses rezaban en la iglesia por tales propósitos. Tampoco.

¿Suena a chiste todo eso? Pues no. El físico Russell Stannard, financiado por la Fund. Templeton llevó a cabo en los años 2005/2007 la prueba experimental de si “rezar por los pacientes mejora su salud”. (Study of the therapeutic effects of intercessory prayer in cardiac bypass patients”, American Heart Journal, 2006). En inglés tiene más empaque.

El experimento se realizó con todas las garantías: dos grupos experimentales, pacientes anónimos, más otro grupo de control; ni doctores ni cuidadores, nadie, sabían por quién se rezaba o no; los rezadores citaban en su plegaria únicamente el nombre e inicial del apellido: Dios ya sabía por quién se rezaba.

Ya sólo la idea era soberanamente ridícula. Y fue ridiculizada de manera cáustica por muchos científicos contemporáneos. Pero cuando un experimento se ha puesto en marcha, no tiene vuelta de hoja y más con las cantidades barajadas: 2,4 millones de dólares de presupuesto; 1802 pacientes de 6 hospitales, dividios en tres grupos; rezos en tres iglesias, Minnesota, Massachusetts y Missouri, distantes de los hospitales; frase igual para todos:

“Te pedimos Señor por X X, para que tenga éxito su tratamiento quirúrgico y tenga una rápida y saludable recuperación sin complicaciones”.

Se hicieron tres grupos: (1) se rezaba por ellos sin saberlo; (2) sin rezos y sin saberlo; (3) rezos sabiéndolo. El Grupo 3 examinaba otra cosa, los posibles efectos psicosomáticos de saber que estaban rezando por ellos.

Resultados.
Para los grupos 1 y 2, los previstos: no había diferencia significativa en los resultados curativos(para quien haya estudiado estadística, el alcance de “significativa” es otro).

¿Y el grupo 3? Pues ahí estuvo la sorpresa: ¡sufrieron más complicaciones que aquellos que no sabían que se rezaba por ellos!.

La conclusión de la credulidad podría haber sido: Dios inflingía un castigo a éstos por experimentar con Él. La científica fue otra: los pacientes sufrieron un estrés adicional, “ansiedad”, al saber que tanta gente estaba pendiente de ellos. Incluso un científico integrante del estudio concluyó que habían sufrido “estrés” porque “pudo haberles producido incertidumbre el hacerles pensar: ‘¿Estoy tan enfermo que ellos tuvieron que llamar a un equipo de rezadores?’

Lógicamente hubo sus burlas y sus temores. El actor cómico Bob Newhart publicó en un medio escrito:

¿Qué has dicho, Señor? ¿Qué no puedo curarme porque soy un miembro del grupo de control? Ah, ya, ya veo que las plegarias de mi tía no son suficiente. Pero, Señor, ese Sr. Evans de al lado... ¿qué? ¿qué recibió mil plegarias por día? ¡Pero si ese señor apenas si conoce a 10 personas! ¿Y qué dices, que rezan por John E? ¿Y cómo sabes tú que rezan por John Evans y no por John Elliot?

Hubo temores, sí, primero de que en un país tan dado a los litigios, pacientes que tuvieron complicaciones litigaran contra la Fundación Templeton. Pero también los teólogos expresaron sus temores de que se pusiera en ridículo a la religión precisamente viniendo el experimento de una fundación tan religiosamente creyente como Templeton.

Y hubo, como sucede siempre en estos casos, justificaciones todavía más hilarantes: el teólogo de Oxford, R. Swinburne, dijo que Dios no responde a plegarias con otras intenciones; la razón de un experimento no es suficiente y Dios se dio cuenta de eso.

¿Nuestra opinión repetidamente expresada?
La oración, de la que tantas maravillas predican, no es otra cosa que una formulación de deseos, por una parte, y un hacer explícito a la mente aquello que se pretende conocer de la divinidad, por otra. ¿Efectividad? Nula. ¿Productividad para la Multinacional del Rezo? Total: el creyente afianza su pertenencia al grupo y reafirma los reflejos condicionados inherentes a todo credo.

Las conclusiones de Dawkins: si la religión se inmiscuye en las leyes que la ciencia estudia --milagros-- ¿por qué no va a intervenir la ciencia en asuntos que afectan a tantos millones de personas como el de la existencia de Dios?.

Fuente: Periodista Digital.com

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