Si algo parece falso, lo más probable es que sea falso.

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No hay que tener aprensión ni empacho en afirmar que algo es falso cuando tiene visos de serlo. Ser discípulo de Ockam --del sentido común tal vez-- obliga a ello.

Al menos la ciencia funciona así y, en la vida corriente, el sentido común al que nos referimos funciona con tales parámetros.

Si prácticamente todos los relatos de los Evangelios "a mí", por lo que he leído, por lo que he estudiado, por lo que he comparado, por lo que me dice el sentido común alimentado por la reflexión y el estudio me parecen falsos como realidad acontecida, tendré que decirlo.


Insisto en "me parecen", porque a partir de ese presupuesto, se podrá seguir investigando, bien que sea una contradicción científica tener que "demostrar la falsedad". Pero así es el asunto de las creencias.

Es una hipótesis de investigación histórica tan válida como la presunción de que es verdadero. Si existe verdad, saldrá a relucir en el proceso de falseamiento, se esgriman presupuestos de un signo u otro.

Pongamos las cosas más en claro tomando como ejemplo el suceso del pasado día 25: la "Encarnación". Hay tal cantidad de connotaciones de verdad y de irrealidad, que habría que deslindar campos: de Jesús no se sabe nada históricamente refrendado, pero hay indicios muy fiables de que existiera realmente. Es decir, se puede admitir como hipótesis histórica muy fiable su nacimiento y pertenencia a uno de los clanes judíos. Esto es historia.

Pretender hacer "colar" que fue un ángel el que lo anunció y un Espíritu el que "fecundó" a su madre, es entrar en la ficción. Y ése es el muro infranqueable que separa a una persona normal de un crédulo sugestionado por siglos de adoctrinamiento.

Los Evangelios no son más documento histórico de lo que pueda ser la Odisea o la Eneida, por más que lleven aneja una sociedad "posterior", de poder y tintes colosales, dedicada desde la infancia de los credos y desde la infancia de los hombres a inocular engendros mentales.

Es elemental afirmar, y nadie pretenderá negarlo, que son reales como documento literario, porque ahí están; pero no lo es su consistencia como documentos fiables para deducir historia ni como constatación de hechos ocurridos. El trasfondo es histórico; lo relatado, pura ficción.

La Iglesia prescribe que "casi" todo lo que dicen los Evangelios, sucedió. Tamaño secuestro de la historia y de las conciencias ha sido práctica continuada por parte de la Iglesia cristiana.

Los creyentes se han sentido compelidos a aceptar todo eso como "bueno", principalmente porque tal predicación se ha basado y se basa en calificar de "pecador", de hereje y de proscrito --con las penas anejas por todos conocidas-- a aquél que dudara de la verdad histórica de un hecho... ¡que no es histórico! ¿Puede entenderse tamaña majadería?

De otro modo más grosero: yo puedo afirmar que no es histórico que Eneas fuera preservado de la muerte a manos de Aquiles por intervención oportuna de Poseidón (tal como se lee en la Ilíada) o que no pudiera haber estado en Cartago ni, por lo tanto, Dido suicidarse por amor a él (Eneida).

¿Se me puede tachar de delincuente histórico –pecador culposo— por tales afirmaciones? ¿Se me puede llevar a los tribunales de la conciencia? ¿Se me puede excomulgar de la Academia de Lectores? ¿Se me puede quemar en la hoguera, hoy ya de las vanidades?

Pues tal sucede con aquél que duda de la "verdad" de la Ultima Cena transustanciadora, del Anuncio del Ángel empreñante, de la Adoración de los Reyes con genocidio infantil añadido, de la piara de cerdos demonizados despeñándose, del “revival” de Lázaro, de la transmutación paulina de Jesús en Cristo...

Repitámoslo, a pesar de los pesares: los Evangelios no son superiores en supercherías literarias a lo escrito por Homero o Virgilio.

¡Cuánto exegeta bíblico ha llegado a las mismas conclusiones pero ha tenido que renunciar a afirmarlo para poder subsistir! Para los demás, para las personas normales, ¡es todo esto tan elemental que produce vergüenza ajena tener que hacerlo explícito!

¿O quizá todos, desde los teólogos a los predicadores de barrio, dan por supuesto que los fieles presuponen que se les está hablando en metáforas y alegorías? Ah, pues yo no lo sabía dado que "ellos" nunca hablan con claridad.

Fuente: Periodista digital.com

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